¿Es acaso mi destino ir por el mundo buscando escuchar tu voz?

pues ¡venga!, estoy lista, sólo dame la señal…

 

¿o no debería esperar señal?

Hay un mantra allá lejos en el bosque, lo esucho trepidante oculto en mi memoria, cántaros y vasijas en vigilia. 

Hay un verso allá lejos en el mar, lo siento quemándome las entrañas, entre sueños y estrellas palpitantes…

Hay un país hecho de flores y gemas, de hierba y azúcar, allá el amor desconoce al género y a las cadenas, allá las aves vuelan juntas: puras alas sin garras, y al vuelo se levantan los deseos, todos juntos hombro a hombro…

Allá no hay tirones de cabello, no hay llantos nocturnos, no hay rechinidos de dientes…

Allá las manos se entrelazan y mi corazón es de todos, nuestro escudo es la lealtad… allá el tacto es el gusto, el oído y la clarividencia… allá el amor lo gobierna todo, lo embriaga todo, lo llena todo…

Allá soy tuya y soy suya y en la melodía me deshago… el éxtasis es tan sutil y profundo como un suspiro…

 

Hay una sonrisa allá lejos en la montaña, lo recibo en mi rostro cansado que se llena de vida… después de la sonrisa viene el guiño…

Y en tu mirada tranquila me dejo llevar, en tus ojos alzo la vela de mi barquito de papel…

Te quiero porque eres simple, porque eres inteligente…

Te quiero porque eres cálida y dulce y porque en tu abrazo limpio y sutil se curan mis penas…

Te quiero porque eres el capricho de mis días y yo soy el de tus noches… te quiero porque eres bonita…

Pero más allá de quererte te observo… te observo mientras me observas a hurtadillas y me robas pedazos de vida con la mirada…

Pero más allá de observarte te siento, siento el calor que de tu piel irradia y convierte mis tineblas en auroras, siento esa suavidad turbadora que me transforma en lo que quieras que sea… y siento esa cosa que no se qué es pero que sólo siento contigo…

Y más allá de sentirte te quiero… te quiero cuando las gotas de lluvia escurren por la punta de tu nariz…

Te quiero, sobre todo, porque habitas en mis sueños… porque tu realidad es mi fantasía…

Cierro los ojos….

tu música está aún dormida en mis oídos,

tu aroma escurre por mi piel.

Respiro lentamente la profundidad de tu voz.

No es tristeza,

es sólo esta vorágine de amor e impotencia… pero tal vez no te diga nada…

Suelto una sonrisita al aire, el mundo me la regresa con una brisa fresca que me hace extrañarte un poco…

y pienso en ti, en que el color de tus ojos es mi color favorito…

Pero me has dejado más que una sonrisa, esta melodía me embriaga de ganas…

Como si quisiera gritar, este entumecimiento me lleva a una nueva vida, sueño tus pasos, elevo las alas y caigo vencida nuevamente ante mi propia conciencia…

pero ahí arriba está la estrella y nunca he querido arrancarla del firmamento…

 

…Iré allá hacia donde me lleven las olas…

 (Un beso dura lo que dura un beso…)

 

 

Pienso en ese beso prohibido, ese beso tan largo y tan corto como la memoria, ese beso que trepa por mi cuerpo como enredadera y que va dejando tras de sí su estela de verso cabizbajo…. Altivo es tu paso por mi alcoba…

Brindo a tu salud las noches en que hay luna como la de hoy, brindo con vino tinto porque si no no es brindis… sueño tus estrellas, viajo entre tus tus nubes…  Venus me gobierna todavía, no hay más camino que el amor…

Y de tus noches nacen mis días, en el recuerdo volátil de mi temprana conciencia se acurrucan, satisfechas, nuestras ideas locas…

Cierro los ojos, frente a mi se levanta el paisaje de tu aroma, la sinfonía de tu cabello… ¿qué camino estoy tomando?, mi piel se va acolpando poco a poco a tu tacto, mi lengua a tu idioma…

El canto que me arrulla es más puente que estrofa…

El tiempo me lo dirá dulcemente al oído…

En el camino nos encontraremos,

porque estos pasos me llevan siempre a buscarte,

un metro más,

un día menos…

Y el fuego del sol me quema los brazos, el frío de la noche me congela la sed…

todo está claro… y aquí espero…

Ni mis montañas ni mis mares me alejan de ti…

 

Y los nervios me consumen… la voz se me escapa… pero los sueños me mantienen volando…

¿Qué más da que llueva?

¿Qué más da todo lo demás?

Sólo tengo éste tiempo para disfrutarte… he ahí el dilema….

 

Mi mente vaga con sus alas enormes y sobrevuelo, sonriente, el valle donde te encuentras, respiro tu aire y extiendo los brazos para sentir tu ritmo de vida -calor que late y que te trae hacia mi-

nuevamente la velocidad me arrastra a tu bahía, aquel coral me da la bienvenida… y tus ojos me arrebatan de toda metáfora…

quisiera sentir tu mirada…

pero por el momento, sólo me queda caminar…

Desperté esta mañana entre brazos ausentes, recordé lo que dijo mi madre entre una Duvel y otra, y creo que las cosas no son lo que parecen, estre frío no es frío y esos brazos no están tan lejos…

pero siento que no puedo, poco a poco voy tomando conciencia de todo y esto que despierta en mi es incontrolable, el amor es esa cosa que le da vida a todo… que lo mueve todo…

y esta mañana dormiré, pensando en los sueños, en los árboles y las aves… y el viento que sopla lejos me llevará hasta aquellos bosques que me llaman a gritos y me ruegan por las estrellas que respire su olor….

¿me siento feliz?

entonces… ¿qué me falta?

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