Huyendo del Xibalbá

Mam huyendo del Xibalbá, con todo y perro.

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Es el sueño lo que vengo cargando,

el sopor,

el cansancio como un equipaje grande y pesado que arrastro sin llegar a ningún lado.

El cansancio de la espera,

el aburrimiento de la realidad,

la pena que siento por el mundo.

Porque la evasión ya no me da para más,

y la imaginación se me pone triste,

(como una plantita).

Se cae

la pared

en pedacitos

y

Galleta y yo

nos refugiamos.

Pero me quedo vacía

Me quedo sin nada

Escondida en mi casa

siempre a la mesa de la cocina

de espaldas a las escaleras

mirando hacia la puerta

viviendo descalza

aburrida

derretida.

Tengo una cuchara cafetera que tiene, en el mango, una cara verde de ranita.

Esa cuchara me alegra aunque no me gustan las ranas ni los sapos.

Mezclo con ella mi café

Y todo está bien,

Pero al final del día,

Cuando termino mi última taza,

Todo colapsa

En el reflejo

De sus ojos

saltones

Laqueados.

(y me muero

un poquito)

Y luego la migraña.

El sueño

Soñé que soñaba y que despertaba sólo para escribirme la nota siguiente:

Recuerda esto:  soñaste la historia de las tres hermanas que nacieron con la maldición de que todo les salía bien.

“Tal vez después lo haga un cuento”,  pensé y entonces desperté.

:)

Happy today!

Bonita mañana productiva ♥

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Quisiera un día despertar,

realmente despertar.

Abrir los ojos

y abrir la boca

y escuchar al mundo

y sentirlo,

porque se mueve.

Gira sobre su propio eje,

y al rededor del Sol.

Sentirlo de verdad,

despertar

y respirar.

Estirar los dedos,

los brazos,

las piernas,

y al fin

que nada me importe,

porque vivo

porque

estoy despierta.

(Moloko – Indigo (GusGus remix)

muy temprano por la mañana

1.

La tristeza de saber que sólo vales la pena cuando has estado en la mierda.  Y el orgullo de saber que has salido de ella.

Es el instinto, no la inteligencia.

2.

Por las noches, mi corazón es como un pez atrapado en una pecera pequeña.  Palpita asustado.

3.

Cuando un hombre se va antes de que amanezca, se lleva, en las suelas de los zapatos, un trocito de tu alma fracturada.  Es preciso no perderse tal espectáculo.

4.

De entre todas mis pertenencias, lo que más atesoro y más me duele, son mis sábanas heredadas, porque un día mi madre y mi padre se abrazaron entre ellas, luego de un día de afilada cotidianidad y recordaron que se amaban.

5.

En la pupila del anciano

más que la catarata

es un brillo pequeñito

el sueño pequeñito

(pero dice que no).

Night out

Desde arriba es menos patético.

Es el caldo primigenio

El orden universal

El cáncer del mundo.

ñ.

Krishnamurti dijo que el placer es la otra cara del sufrimiento.  Lo es.

Algún día, espero que en un futuro cercano, superaré ésta relación tormentosa que tengo con la comida.

Tiemblo.

Me concentro en esas cortas sacudidas

Que crecen como arbustos en los brazos

Y en las piernas,

Temblorcitos que sumergen sus raíces en mi ombligo

Y alrededor.

Son los golpes de un puño

En mi pecho

Prófugo de mis costillas,

prisionero de mi piel rígida y seca

porque mi piel es rígida y seca

y se parte en las rodillas

y en las articulaciones de los dedos

y en los labios.

Acabo de comerme una alegría de chocolate.

Hoy no hace honor a su nombre, no me alegra.

Dejé unas cuantas bolitas de amaranto en la envoltura plástica.  Las alegrías que tienen chocolate se desmoronan siempre y me pone de mal humor perder un cuarto de barra en moronitas.  Y me molesta aún más que todas esas moronitas, que son en realidad semillitas, caigan por todas partes.

Pero bueno, son deliciosas.

Mi mamá me las presentó cuando comencé a tener los ataques de hipoglucemia.  Estábamos en el estacionamiento del súper cuando me sentí mareada de repente y los huesos de mis manos se congelaron.  Ella me vio palidecer (palideció conmigo mostrándome así su solidaridad) y de inmediato sacó de su bolso mágico una de éstas barras.  La abrió con dificultad, porque tienen mucha cinta adhesiva, y me la dio.  Me la comí en 10 segundos y entonces me ofreció otra.  También me la comí aunque no debía.

Resulta que el señor que nos provee de éstas delicias, tiene un negocio donde vende productos de Oaxaca, semillas, merenguitos de diferentes sabores, jaleas y entre otras cosas más, las dichosas alegrías en presentación grande y chica de sus dos sabores: las de chocolate con vainilla y las de chocolate con fresa (ajá, no es fresa, es pintura rosa y sabe a pintura rosa).

Las que compro, son las de chocolate con vainilla grandes y, es extraño en mí, pero no recuerdo su precio.  Esto es porque casi siempre las compra mi mamá, y cuando las compro yo, llevo además cacahuates tostados, nueces de la india o nueces de macadamia, frutas secas e invariablemente merenguitos.

Se supone que el chocolate pone feliz a la gente y que las alegrías se llaman así porque alegran, entonces, ahora mismo tendría que estar feliz y alegre pero no lo estoy.

Todavía fantaseo con despertar un día en un globo aerostático sobrevolando el mar.  Me gustan las cosas que pasan de la noche a la mañana, así porque sí, los cambios que suceden inesperadamente, aunque no tengan sentido.

Esto no tiene que ver con la rapidez sino con la espontaneidad, con los colores y la vida.  El tiempo no es importante, pensar en él es innecesario porque no se va a ir, va a existir a pesar de la muerte e independientemente de los relojes.

Quisiera, un día, ya no temer.

Pero siento que te vas.

Reniego de tu inevitable partida,

No quiero vivir sin ti, mamá.