3
by Mam
1
Tengo sueño.
De ese sueño que pesa porque anoche no pude dormir.
De ese sueño que es morado y pegajoso y que hasta duele un poco en las articulaciones.
Y que invita al desaseo.
(me provoca náusea y asco escuchar los besos de la gente que se detiene fuera de mi casa.
No es algo más disfrazado de repulsión,
es un asco legítimo,
que viene de la sinestesia, de la decencia y de las bacterias.
Por suerte, a Galleta le disgustan tanto como a mi y sale a amedrentar, con su agudo ladrido, a los sonoros enamorados.)
2
Tomo un sorbo de té.
Hoy tengo ganas de pintar.
Pero como cada día que tengo ganas de pintar,
tengo muchas cosas que hacer
Y no pude dormir.
Y galleta está inquieta.
Cada vez que tengo cosas por hacer
(cosas que en verdad me interesan),
Tengo las otras cosas por hacer,
Cosas triviales, cosas básicas y sin importancia.
Y me siento a la mesa, a ver vencida mi voluntad, mientras bebo té y como galletas y frutos secos.
Mi trabajo sin terminar me mira desde el taller con sus grandes ojos dispuestos por todas partes.
Soy consciente de lo que hago. O mejor dicho, de lo que no hago.
Lo sé y me avergüenza.
Y se reafirma dentro de mí la certeza de que no sirvo para eso.
De que sirvo para cosas menos demandantes.
Sirvo, por ejemplo, para leer.
Leer me provee del consuelo de no pensar.
Sigo las líneas devotamente,
y conforme las letras aparecen ante mis ojos,
mi mente, de manera automática, recrea cada pasaje visualmente,
hasta los que son meramente abstractos.
No requiere esfuerzo,
Ni conciencia de nada.
No es como soñar despierta,
cosa que hago con frecuencia,
y que requiere cierto grado de creatividad,
Sino que es como caer de una gran altura hacia un suelo inalcanzable,
No tengo que hacer nada más que caer
Y la vertical se encarga del resto.
3
De vez en cuando vivo a alguien más.
Y mi mundo vacío, entonces, se siente lleno de pisadas.
Personalidades nacidas de la ficción literaria o de la ficción de mi vida,
Se sientan sobre mis sillas y charlamos mientras bebemos café con leche.
Otras se recuestan en mi cama y hablan sin parar mientras trato de concentrarme en los ciclos de mi hora de spinning.
Unas cocinan,
otras verbalizan mis pensamientos,
otras manosean los instrumentos de mi taller
y otras más son mis abnegadas inquisidoras.
Esas ocasiones, dotan al miedo de sentido y
Hacen natural al insomnio.

